QUISTE GIGANTE DE LCR COMO COMPLICACION EN PACIENTE CON DERIVACIÓN VENTRÍCULO-PERITONEAL.

Martín Franco M.A*, Olabe J**, López A**, Vidal P.** Soro JA.***

Servicio de Neurocirugía. Hospital Universitario Son Dureta, Palma de Mallorca. Islas Baleares, España.

*Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo.

**Servicio de Neurocirugía.

*** Jefe de Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo

Introducción.

Las complicaciones de las derivaciones ventrículo-peritoneales de LCR en la cavidad abdominal son bien conocidas. Se han descrito infecciones (del catéter peritoneal), quistes, hemorragias, hasta migración del catéter peritoneal (a pared abdominal o al exterior) e incluso algunas tan graves como la oclusión y perforación intestinal (2,4,5,8,11,13,17,20,23,24,30,32). Los quistes peritoneales de LCR son complicaciones raras. Habitualmente cursan con signos de mal funcionamiento valvular traducidos en una sintomatología de hipertensión endocraneal y en otras ocasiones con síntomas locales abdominales. Se presenta un caso que por su tamaño y las circunstancias que concurren consideramos interesante.

Caso Clínico.

    Paciente mujer de 17 años de edad, portadora de derivación ventrículo-peritoneal desde los 8 años por estenosis de Acueducto de Silvio. Antecedentes de varios ingresos por disfunción valvular que requirieron cambio del catéter de derivación en enero del 95, revisión y limpieza de derivación V-P en julio 99, disfunción valvular transitoria resuelta espontáneamente en Agosto del 2000 y cambio catéter peritoneal  por 2ª vez en Octubre 2000 por obstrucción del mismo. En esta fecha tras control rutinario por ECO fue diagnosticada de Colelitiasis asociada.

    Acudió al Servicio de urgencias el 2/12/2000 por presentar distensión abdominal acompañada de dolor en hipocondrio dcho sin otras alteraciones. Amenorrea desde Julio del 2000. No relaciones sexuales previas. A la Exploración Física presenta abdomen globuloso difícilmente depresible con efecto masa importante. Se realiza Ecografía Abdominal que muestra la presencia de gran masa abdominal que se localiza en hemiabdomen dcho desplazando parénquima hepático, riñón dcho y asas intestinales. Dicha masa ocupa hipocondrio y flanco dchos. Ausencia de líquido libre en Douglas.

    Se remite a Ginecología.  El Test de embarazo en orina es negativo. El Hemograma, Bioquímica y Sedimento son normales. La Ecografía Perineal ginecológica objetiva útero de tamaño normal. No se delimitan anejos. Se ingresa en Ginecología y se solicita TAC Abdominopélvico. El 4/12/2000 (24 horas después de su ingreso), la paciente presenta cierto desequilibrio en la deambulación, alteración del habla y signos incipientes de Hipertensión Endocraneal.


 

TAC Craneal que muestra hidrocefalia     TAC Abdominal que muestra Quiste Gigante

 previa a la intervención.                            de LCR de 21,5 x 13,7 cm de diámetro.

Se solicita consulta a Neurocirugía. Tras realizar TAC Abdominopélvico, éste objetiva gran colección pélvica de LCR de 21,5 cm x  13,7 cm de diámetro en relación con el catéter distal de la válvula. El TAC Cerebral presenta hidrocefalia importante por dilatación del Sistema Ventricular.


    Con el diagnóstico de Quiste gigante de LCR e Hidrocefalia por obstrucción del catéter distal ventrículo-peritoneal se realiza intervención quirúrgica urgente el 4/12/2000. Se practica Laparotomía Exploradora + Evacuación del quiste de LCR (7 litros), comprobación de la permeabilidad del catéter en su extremo distal y recolocación del mismo en cara superior lóbulo hepático izdo junto al diafragma. El útero y los anejos eran normales así como el resto de la cavidad abdominal.



 TAC Craneal tras la intervención.                         TAC Abdominal tras la intervención.   

La evolución postoperatoria ha sido favorable. El TAC Craneal postoperatorio muestra sistema ventricular de pequeño tamaño. El TAC Abdominal no muestra nuevas colecciones quísticas. La microbiología del LCR para cultivo fue negativa, lo mismo que la bioquímica del mismo que se hallaba en los parámetros de la normalidad. La Anatomía Patológica confirma la existencia de quiste abdominal  con cápsula fibrosa  y pared quística revestida por un epitelio cúbico con cambios inflamatorios y  marcados focos de hemorragia. Por tanto debe ser considerado un quiste, pues el pseudoquiste carece de revestimiento epitelial.

   La paciente al alta está asintomática tanto neurológicamente como desde el punto de vista abdominal. Se citó a consultas externas de Neurocirugía y de Endocrino (control de la amenorrea y  reserva hipofisaria y suprarrenal de las que estaba pendientes al alta).

DISCUSIÓN.

La instalación de una derivación ventrículo-peritoneal es el procedimiento más frecuente y conocido en el tratamiento de las hidrocefalias y tiene lugar sobre todo en la edad pediátrica (10,16,17,32).

Las complicaciones de las derivaciones ocurren en una tasa aproximada del 26% (11).

Los pseudoquistes abdominales de LCR son una de las menos frecuentes e inusuales pero constituyen una de las complicaciones más importantes por la sintomatología de Hipertensión Endocraneal incipiente que conllevan (2,4,5,8,11,13,17,24,30,32).

La incidencia es normalmente < 1% (6). Sin embargo según la literatura médica en alguna serie, ésta es de hasta un 4,5% (8).

Los factores predisponentes para la formación de los pseudoquistes, son las revisiones múltiples de los shunts, las infecciones (8), la malfunción de los mismos (14) y la obstrucción del catéter distal (17). De todos estos factores la infección es la principal causa del desarrollo del pseudoquiste en ausencia de signos sistémicos de infección (19,22). La patogenia es misteriosa. Ello es probablemente debido a la reacción peritoneal, a los problemas infecciosos que impiden la absorción en el peritoneo de LCR (29) o al rechazo del material del catéter siliconado por el paciente que lo considera un cuerpo extraño (30). En otros casos, es la formación de un tracto fibroso alrededor de la punta del catéter distal lo que provoca el pseudoquiste (7).

Los síntomas más comunes son de tres tipos. Los locales abdominales (dolor abdominal difuso, nauseas, vómitos) asociados a efecto masa líquido en la cavidad abdominal sin evidenciarse la malfunción de la derivación (1,5,8,11,16,22,35). Los relacionados con una elevación de la presión intracraneal  y recurrencia de la hidrocefalia (cefalea, disminución nivel de conciencia y memoria, signos y déficits neurológicos) (4,8,15,35,36). Y un tercer tipo de síntomas, si hay asociada infección del catéter, los infecciosos (como la fiebre, el mal estado general acompañados de signos locales de infección en las proximidades del pseudoquiste). (34,37).

También existen otros signos abdominales dependiendo de la etiología como los asociados a perforación colónica (20), disnea e hipo (17) e incluso obstrucción de la unión ureteropélvica (23) aunque estos últimos son excepcionales.

Los autores por tanto valoran los siguientes signos:

  1. El aumento de la presión intracraneal y el cuadro clínico neurológico acompañante.
  2. El dolor localizado en el abdomen.
  3. La dificultad para deprimir la cápsula del reservorio valvular.
  4. La colección subcutánea o intraperitoneal de LCR alrededor de la punta del catéter.

En algunas ocasiones, es posible palpar la masa del pseudoquiste. La presencia de colección de LCR alrededor de la punta del catéter, es una advertencia importante de pseudoquiste peritoneal y debe ser diferenciado del originado por la desconexión de la derivación. En esta condición, la acumulación de líquido suele iniciarse junto a la conexión proximal y alojarse en el tejido celular subcutáneo (35).

El diagnóstico se realiza a través de la confirmación Ecográfica Abdominal en la mayoría de los casos (1,5,8,10,11,15,19,21,22,26,27,28,31). No obstante, se utilizan una batería de pruebas diagnósticas amplia como la Rx Abdominal (21,25,31,35), El TAC Abdominal (1,2,12,22,25,27,31), la Gammagrafía isotópica (13,18) e incluso la Laparoscopia diagnóstica (4). El estudio de la derivación con contrastes yodados solubles con inyección directa en el interior del tubo y el enema de bario, también son útiles en el diagnóstico (2,20,35), pero deben realizarse en unas condiciones de total asepsia para evitar la infección del catéter.

Si se produjera infección del catéter, en su mayoría estaría causada por Stafilococo Epidermidis (37), Stafilococo Aureus y por microorganismos comunes en la flora bacteriana abdominal (7). Su diagnóstico estaría avalado por analítica, cultivo del líquido del pseudoquiste y síntomas sugestivos de infección.

No hay unanimidad en cuanto al mejor método de tratamiento de los pseudoquistes  de LCR. Los 3 parámetros más importantes son: el tipo de intervención que realizamos sobre el abdomen, la actuación sobre el drenaje ventriculo-peritoneal y si existe infección del quiste y/o drenaje.

Sobre el abdomen realizaremos  punción y aspiración del contenido del quiste si es pequeño y está accesible (15,24). Es lo que habitualmente se hace en la mayoría de los casos. Últimamente, está en boga la Cirugía mínimamente invasiva que utiliza la laparoscopia para el drenaje de los mismos (3,6). En los casos de quistes gigantes como es el nuestro (de 7 litros) es preferible la Laparotomía con excisión del quiste (1). Si existe una complicación grave que conlleve peritonitis u oclusión intestinal siempre debemos hacer laparotomía (20).

Sobre el drenaje podemos actuar dejándolo en situ (bien en el mismo sitio o en otra área del abdomen) (6), cambiarlo al lado contralateral (22,35), poner una derivación ventrículo-atrial (12,22), ventriculo-pleural (no la toleran muy bien por la disnea y debe ser temporal) (15), o bien drenarlo en una bolsa al exterior del abdomen. Todas son válidas y hay que estudiar cada una de las circunstancias que acompañan a cada caso en especial.

Si existe infección del quiste y/o drenaje lo mejor es retirar el catéter de derivación, colocar un drenaje externo ventricular y antibioterapia endovenosa (9).

La morbimortalidad  es baja sin evidencia de recurrencia en la mayoria de los casos (1). Sólo se dispara ésta si existen complicaciones graves como la peritonitis (20).

Microscópicamente los pseudoquistes consisten en tejido fibroso sin revestimiento epitelial y no son verdaderos quistes por este motivo (8).

Por último citar que es rara la coincidencia de derivación ventriculo-peritoneal y colelitiasis en el mismo paciente y a veces puede confundir la sintomatología porque puede ser debida tanto al quiste como a la misma colelitiasis (16).

Prevención.

Es importante prevenir la formación y recidiva de quistes abdominales de LCR.

Para ello sugerimos lo siguiente:

  1. Esterilidad extrema.
  2. Tener cuidado con el talco de los guantes porque puede interferir en el drenaje del LCR en el peritoneo y en la fibrosis pericatéter.
  3. La técnica quirúrgica debe ser muy reglada según el caso en el que nos encontremos.
  4. En cuanto a la longitud del tubo del catéter a dejar intraperitonealmente, una longitud de unos 20 cm se considera adecuada, ya que sobre todo se  pretende que la punta del catéter esté lo más alejada posible del epiplón y de la grasa peritoneal que favorecería la oclusión del mismo. Nosotros consideramos que el lugar idóneo de colocación del mismo, sería cercano al diafragma bajo el lóbulo hepático derecho y si ha habido un pseudoquiste  recolocarlo también junto al diafragma pero sobre el lóbulo hepático izdo o dcho.
  5. Debe existir una comunicación fluida entre los equipos de neurocirugía y cirugía. Sería conveniente la formación mixta tanto de los neurocirujanos como la de los cirujanos generales y digestivos en este tipo de cirugía.
  6. Las técnicas intracraneales de derivación mediante ventriculoscopia, en los casos en que esto es posible, pueden evitar estas complicaciones.

Bibliografía:

  1. Aguirre Rivero R, Pérez Salcedo C, Meza Martínez H, Kuri Guinto J,Vazquez Cruz I. Giant abdominal pseudocyst in patients with ventriculoperitoneal shunts. Rev Gastroenterologie Mex 1998 jul-Sep; 63 (3): 153.
  2. Yamamura K, Kodama O, Kajikawa H, Kawanishi M, Sugie A, Kajikawa M, Fujii S, Sumioka S. Rare intra-abdominal complications of a ventriculoperitoneal shunt: report of three cases. No Shinkei Geka 1998 Nov; 26(11): 1007-11.
  3. Brunori A, Massari a, Macarone-Palmieri R, Benini B, Chiappetta. Minimally invasive treatment of giant CFS pseudocyst complicating ventriculoperitoneal shunt. Minim Invasive Neurosurg 1998 Mar; 41 (1):38
  4. Iqbal J, Hassounah M, Sheikh B. Intraparenchimal pericatheter cyst. A rare complication of ventriculoperitoneal shunt for hydrocephalus. Br J Neurosurg 2000 Jun, 14:3, 255-8.
  5. Ersahin Y, Mutluer S, Tekeli G. Abdominal cerebrospinal fluid pseudocysts. Childs Nerv Syst 1996 Dec; 12(12): 755-8.
  6. Kim HB, Raghavendran K, Kleinhaus S. Managem,ent of an abdominal cerebrospinal fluid pseudocyst using laparoscópic techniques. Surg Laparosc Endosc 1995 Apr;5(2):151-4.
  7. Nakano A, tani E, Sato M, Shimizu Y. Cerebrospinal fluid leakage from de nipple after ventriculoperitoneal shunt: case report. Surg Neurol 1994 Sep,42(3):224-6.
  8. Rainov N, Schobess A, Heidecke V, Burkert W. Abdominal CSF pseudocyst in patients with ventriculo-peritoneal shunts. Report of fourteen cases and rewiew of the literature. Acta Neurochir (wien) 1994;127(1-2):73-8.
  9. McLaurin RL, Frame PT. Treatment of infections of cerebrospinal fluid shunts. Rev Infect Dis 1987 May-Jun;9(3):595-603.
  10. Gunebaum M, Ziv N, Kornreich l, Horev G, Lombrozo R. The sonography signs of the peritoneal pseudocyst obstructing thye ventriculo-peritoneal shunt in children. Neuroradiology 1988;30(5):433-8.
  11. Gaskill SJ, Marlin AE. Pseudocyst of the abdomen associated with ventriculoperitoneal shunts: a report of twelwe cases and a review of the literature. Pediatrics neurosciencies 1989; 15(1):23-6; discussion 26-7.
  12. Baumgartner FJ, Moore TC, Mitchner J. recurrent ventriculoperitoneal shunt pseudocyst in a nine-year-old girl. Klin Wochenschr 1990 May 4;68(9):485-7.
  13. Eschelman DJ,  Lee VW. Lesser sac cerebrospinal fluid collection. An unusual complication of a ventriculoperitoneal shunt. Clin Nucl Med 1990 Jun; 15(6):415-7.
  14. White B, Kropp K, Rayport M. Abdominal cerebrospinal fluid pseudocyst: occurrence after intraperitoneal urological surgery in children with ventriculoperitoneal shunts. J Urol 1991 Aug;146(2(Pt 2)):583-7.
  15. Besson R, Hladky JP, Dhellemmes P, Debeugny P. Peritoneal pseudocyst-ventriculo-peritoneal shunt complications. Eur J Pediatr surg 1995 aug; 5(4):195-7.
  16. Engelhard HH, Miller FB. Abdominal pain resulting from cerebrospinal fluid pseudocyst and cholelithiasis. South Med J 1992 Aug;85(8):851-2.
  17. Di Rocco C, Palma P, Pancani S, Velardi F. Postprandial and postural dyspnea: a clinical sign of intraperitoneal pseudocyst in patients with hidrocephalus and ventrículo-peritoneal shunt. Pedriatr Med Chir 1993 Mar-Apr; 15(2):179-82.
  18. Mai DT, Vasinrapee P, Cook RE. Diagnosis of abdominal cerebrospinal fluid pseudocyst by scintigraphy. Clin Nucl Med 1993 Mar;18(3):237-8.
  19. Egelhoff J, Babcock DS, Mc Laurin R. Cerebrospinal fluid Pseudocysts: sonographic appearance and clinical management. Pediatr Neurosci 1985-86;12(2):80-6.
  20. Snow RB, Lavyne MH, Fraser RA. Colonic perforation by ventriculoperitoneal shunt. Surg Neurol 1986 Feb;25(2):173-7.
  21. Deindl C, Kellnar S. Diagnosis and Therapy of intraperitoneal cerebrospinal fluid pseudocyst in ventriculoperitoneal cerebrospinal fluid shunt in patients with hidrocephalus. Z Kinderchir 1986 Oct; 41(5):295-8.
  22. Hahn YS, Engelhard H, McLone DG. Abdominal CSF pseudocyst. Clinical features and surgical management. Pediatr Neurosci 1985-86; 12(2): 75-9
  23. Piercy SL, Gregory JG, Young PH. Ventriculo-peritoneal shunt pseudocyst causing ureteropelvijunction obstruction in a child with myelomeningocele and retrocaval ureter. J Urol 1984 Aug; 132 (2):345-8.
  24. Davidson RI, Lingley JF. Intraperitoneal pseudocyst: treatment by aspiration. Surg Neurol 1975 Jul; 4(1):33-6.
  25. Chuang VP, Fried AM, Oliff M, Ellis GT, Sachatello CR. Abdominal CSF pseudocyst secondary to ventriculoperitoneal shunt: diagnosis by computed tomography in two cases. J Comput Assit Tomogr 1978 Jan;2(1):88-91.
  26. Guice KS, Kosloske AM. Recurrent Pseudocyst from a ventriculoperitoneal shunt. An unusual abdominal mass. Am J Dis Child 1978 Mar;132(3):285-6
  27. Yamamoto Y, Waga S, Okada M. Large abdominal pseudocyst as a complication of ventriculoperitoneal shunt. Diagnosis by ultrasonography and whole body CT scan. No Shinkei Geka 1979 Jun;7(6):589-92.
  28. Fried AM, Meeker WR. Incarcerated Spigelian hernia: ultrasonic differential diagnosis. AJR Am J Roentgenol 1979 Jul;133(1):107-10.
  29. Yukinaka M, Nomura M, Mitani T, Kondo Y, Tabata T, Nakaya Y, Ito S. Cerebrospinal ascites developed 3 years after ventriculoperitoneal shunting in a hydrocephalic patient. Intern Med, 1998 Jul, 37:7,638-41.
  30. Adam Y, Courtiere B, Delmas P, Houtteville JP. Peritoneal Pseudocyst a rare complication of ventriculoperitoneal shunt. Chir Peditr 1981;22(4):251-4.
  31. Price HI, Rosenthal SJ, Betnitzky S, Lee KR, Wilson ME. Abdominal pseudocyst as a complication of a ventriculoperitoneal shunt. A report of two cases. Neuroradiologhy 1981;21(5):273-6.
  32. Agha FP, Amendola MA, Shirazi KK, Amendola BE, Chandler WF. Unusual abdominal complications of ventriculo-peritoneal shunts. Radiology 1983 Feb;146(2):323-6.
  33. Roitberg BZ, Tomita T, McLone DG. Abdominal cerebrospinal fluid pseudocyst: A complication of ventriculoperitoneal shunt in children. Pediatr Neurosurg, 1998 Nov, 29:5, 267-73.
  34. Yount RA, Glazier MC, Mealey J Jr, Kalsbeck JE. Cerebrospinal fluid ascites complicating ventriculoperitoneal shunting. Report of four cases. J Neurosurg 1984 Jul;61(1):180-3.
  35. De Figueiredo DG, De Carvalho FF. Peritoneal pseudocysts as a complication of cerebrospinal fluis shunt. Report of 3 cases and contribution for diagnosis. Arq Neuropsiquiatr 1981 Mar;39(1):50-6.
  36. Niikawa S, Hara A, Nokura H, Uno T, Ohkuma A, Yamada H. Central Nervous cryptococcosis giving rise to ascites after ventrículo-peritoneal shunting. A case report. No Shinkei Geka 1988 Jun;16(7):881-5.
  37. Kohno K, Kagawa Y, Takeda S. Liver abcess secondary to ventriculoperitoneal shunt. No Shinkei Geka 1987 May;15(5):575-9
  38. Willison CD, KopitniK TA, Gustafson R, Kaufman HH. Ventriculopleural shunting used as a temporary diversion. Acta Neurochir (Wien) 1992;115(1-2):67-8.