La intervención
neurorreflejoterápica en el tratamiento de la lumbalgia inespecífica: Evidencia
científica de su eficacia.
Francisco M. Kovacs.
Departamento Científico. Fundación Kovacs. kovacs@kovacs.org
Resumen:
La intervención neurorreflejoterápica (NRT) se caracteriza
por la implantación transitoria de material quirúrgico en la piel, sobre puntos
gatillo de la espalda y la oreja, desencadenando efectos neurales que pueden
inhibir los mecanismos implicados en la contractura muscular, la inflamación
nerógena y la persistencia del dolor.
Hasta la fecha se han realizado dos ensayos clínicos
controlados, aleatorizados y a doble ciego en ámbitos distintos. Los resultados
de ambos coinciden en demostrar su eficacia para mejorar el dolor y la
limitación de la actividad diaria en pacientes con lumbalgia crónica en los que
la medicación no es efectiva.
· Introducción
La lumbalgia
inespecífica se define como el dolor en la región lumbosacra que puede o no
asociarse a dolor irradiado o referido, habitualmente se acompaña de limitación
dolorosa de la movilidad y presenta características mecánicas. Esto significa
que varía en función de las posturas, los movimientos y el esfuerzo, tendiendo
a mejorar en reposo, y que el dolor no se debe a traumatismos directos,
fracturas, espondilitis ni causas neoplásicas, infecciosas, vasculares,
metabólicas ni endocrinológicas10.
Con frecuencia la
lumbalgia inespecífica se ha atribuído a degeneración, fisura, protrusión o
hernia discal, artrosis facetaria, sobrecarga y contractura de la musculatura,
así como a otras alteraciones asociadas a variaciones en la estática o dinámica
de la columna vertebral, como las causadas por escoliosis o espondilolistesis.
La lumbalgia aguda
tiene un pronóstico bueno y una tendencia a la resolución espontánea en un 80%
de los casos, con independencia de cuál sea el tratamiento usado (10,63).
Sin embargo, en los casos en los que se convierte en una afección crónica, el
pronóstico es malo, pocos tratamientos han demostrado ser realmente eficaces y
habitualmente no hay una clara causa orgánica a la que atribuir el dolor(10,63,64)..
Se ha demostrado que alteraciones orgánicas previamente consideradas como causa
de lumbalgia inespecífica se hallan tan frecuentemente en individuos sanos y
asintomáticos como en los pacientes. A la inversa, también se ha demostrado que
la mayoría de los pacientes crónicos es imposible establecer una causa
orgánica.10,44,52 Este hecho y la frustración entre los médicos por
los pobres resultados de los tratamientos enfocados a la resolución de
eventuales anomalías estructurales, a derivado su énfasis hacia la influencia
de factores psico-sociales.
Existe, en efecto,
evidencia científica sobre la influencia de factores psico-sociales (60)
y actitudes de miedo y evitación(61) en la lumbalgia crónica
inespecífica y la limitación de la actividad diaria que conlleva. Sin embargo,
en ciertos casos, los factores psicológicos podrían también ser consecuencia
del dolor crónico y la limitación dolorosa de la actividad, y no su causa
esencial. De hecho, algunos estudios sugieren que los factores psico-sociales
no influyen en el riesgo de padecer el primer episodio doloroso, pero sí en la
probabilidad de padecer episodios subsiguientes. (62) Además, los tratamientos
multidisciplinarios que incluyen el manejo de los factores psico-sociales sólo
consiiguen mejorías moderadas en el dolor, la actividad diaria y el retorno al
trabajo (63), y hay poca evidencia sobre su
coste/efectividad.
Esto podría sugerir
que los factores psico-sociales tienen una influencia agravante en algunos
casos crónicos, pero no necesariamente son la causa esencial en todos ellos. Si
fue un error pensar en todos los pacientes con lumbalgia inespecífica como
enfermos orgánicos, también puede ser un error pensar en ellos como vagos a la
búsqueda de beneficios sociales o laborales, o personas con problemas
fundamentalmente psicológicos o sociales. En algunos casos, esto puede ser
cierto. En otros, alteraciones puramente orgánicas pueden causar el problema.
En otros, mecanismos funcionales pueden explicar los síntomas. Probablemente,
en la mayoría de los pacientes influyan aspectos biosociales y médicos
(orgánicos y funcionales).
En relación a los factores
funcionales, ciertos mecanismos neurales podrían explicar la existencia y
persistencia del síndrome en ausencia de ninguna causa orgánica ni factor de
riesgo de tipo psico-social. Estos mecanismos implican la despolarización de
las fibras nerviosas sensibles a la capsaicina,32 la liberación de
Sustancia P y otros neuropéptidos, y la estimulación de las neuronas
nociceptivas que uan sido implicadas en la aparición y persistencia32,50,51,55 del dolor,9,55 la inflamación,3,9,15,17,46-48
y la contractura muscular.9
La intervención
neurorreflejoterápica se caracteriza por la implantación transitoria de
material quirúrgico en la piel, sobre puntos gatillo de la espalda18,19,40,59
ubicados en dermatomos dependientes de las metámeras clínicamente implicadas en
cada caso, y en territorios específicos localizados en la oreja.25,26,29,59
La estimulación física de terminaciones nerviosas relacionadas con las
metámeras implicadas podría provocar la liberación de encefalinas.7,35,58
La ligazón de las encefalinas a los receptores morfínicos de las fibrsa
nerviosas sensibles a la capsaicina impide la liberación de Sustancia P,8,12,35,58
inhibiendo las neuronas nociceptivas12,20,35,58 y los mecanismos de
contractura muscular e inflamación neurógena implicados en la fisiopatología de
la lumbalgia inespecífica.24,35,51, 59 Además, algunas estructuras
del tálamo y el tronco del encéfalo pueden ser activadas por estímulos
aplicados lejos de los territorios dolorosos y desencadenar efectos
analgésicos.2,5,21,54 A este respecto, la oreja puede ser un
territorio de elección por la hodología de los núcleos que integran su
inervación.6,25,54,56,57
La eficacia atribuida
a las infiltraciones intradérmicas16 y la inyección en seco19
en puntos gatillo para el tratamiento de la lumbalgia inespecífica podría ser
explicada también por esta hipótesis, que sería también similar a la que podría
explicar el efecto de la estimulación eléctrica transcutánea (TENS), aunque la
eficacia de este procedimiento es controvertida11,34. El material
quirúrgico implantado en una intervención neurorreflejoterápica persiste hasta
90 días, consiguiendo una estimulación más persistente que las que depara el
TENS o las infiltraciones intradérmicas.
Las intervenciones
neurorreflejoterápicas también pueden ser erróneamente confundidas con la
acupuntura. Sin embargo, las zonas de la piel estimuladas por en ellas se
definen exclusivamente por su inervación, y no coinciden ni con los puntos
descritos en los textos chinos de acupuntura1 ni con los trayectos
de migración de algunos trazadores radioactivos, tal y como ha sido demostrado
en el caso de los puntos de acupuntura.27,28,53 También difieren sus
características eléctricas,27,28,39 y los métodos de estimulación
usados.
Se han realizado unas
70.000 intervenciones neurorreflejoterápicas en Unidades de la Espalda de la
Fundación Kovacs (una institución médica sin ánimo de lucro). La experiencia
clínica derivada de esa actividad y los resultados de un estudio de seguimiento
en 2.751 casos36, sugirieron la potencial eficacia de este
procedimiento. Se decidió evaluar esa eficacia con pacientes crónicos puesto
que éstos representan el principal problema socio-económico, al generar el 10%
de los pacientes más crónicos hasta el 80% de los costes (10). Por
lo tanto, este artículo describe dos ensayos clínicos controlados,
aleatorizados y a doble ciego realizados con pacientes con lumbalgia crónica.
El primer ensayo(26)
fue publicado en 1993 en Medicina Clínica, la revista científico-médica
publicada en español con un mayor factor de impacto en la comunidad científica
internacional, y el segundo(59) en 1997 en Spine.
· Métodos
Sujetos. En total se incluyeron 169 sujetos. La población diana se definió como
adultos que acudieran al Sistema Nacional de Salud español por lumbalgia. El
primer estudio(26) se realizó en una Clínica de la Fundación Kovacs
con pacientes remitidos desde las consultas de atención primaria del Sistema
Nacional en Mallorca, y el segundo (59) en consultas externas de
tres servicios de reumatología y uno de rehabilitación de tres hospitlaes
universitarios de Madrid.
En ambos estudios,
los sujetos fueron pacientes crónicos, con o sin dolor referido o irradiado,
sintomáticos durante más de 8 años a pesar del tratamiento convencional, con
una analítica sanguínea normal (velocidad de sedimentación globular, hemograma,
fosfatasa alcalina, calcio y fósforo) y una radiografía lumbosacra normal en
proyecciones posteroanterior y lateral, o con signos de degeneración discal,
espondiloartrosis, escoliosis < 50º Cobb, nódulos de Schmorl,
espondilolistesis de grados I o II, anomalías de transición lumbosacra o
hiperóstosis vertebral.
Los principales
criterios de exclusión fueron antecedentes de cirugía en la zona
dorsolumbosacra, dolor o uso de fármacos (antiinflamatorios no esteroideos
-AINS-, esteroides, analgésicos, miorrelajantes, y/o vitamínicos) por otras
afecciones, estenosis espinal sintomática, inestabilidad socio-emocional
importante (definida como grado 5 en los apartados correspondientes de las
tablas COOP)38, infiltraciones en las 6 semanas previas, y
alcoholismo, drogadicción, enfermedades metabólicas incontroladas –salvo
obesidad-, infecciones sistémicas, enferemdades degenerativas neurológicas,
cáncer, enfermedades cardiovasculares o pulmonares graves, depresión o
tratamiento con psicotropos y afecciones dermatológicas que pudieran
contraindicar la intervención neurorroreflejoterápica.
Se permitió a los
pacientes continuar con los fármacos y el tratamiento convencional previamente
prescrito, y su uso fue registrado durante el período de seguimiento. Sin
embargo, la administración de calcitonina o sesiones de rehabilitación tuvieron
que ser interrumpidas 30 días antes de la inclusión del paciente en el estudio
y durante su participación en él.
Intervención
neurorreflejoterápica. La aleatorización se hizo de
acuerdo a una tabla de permutaciones aleatorias.37 Sólo la persona
encargada de aleatorizar a los pacientes al grupo estudoi o control y el médico
encargado de realizar la intervención supieron a qué grupo había sido asignado
un paciente concreto. Sin embargo, ninguno tuvo acceso a su historia clínica, a
la información sobre su evolución ni al resto de los datos recogidos durante el
estudio.
El mismo médico
intervino una sola vez a cada paciente, implantando grapas quirúrgicas para
piel en la espalda y punzones dérmicos en la oreja, tal y como ya ha sido
descrito..26 Las grapas quirúrgicas se usan habitualmente en cirugía
para la sutura cutánea. Los punzones dérmicos son pequeños arpones metálicos
que penetran menos de 2 mm en la superficie cutáne (Fig 1). En todos los
pacientes se localizaron puntos gatillo en los dermatomos implicados en cada
caso. Los puntos gatillo se definieron por ser aquellos que por palpación eran
hiperálgicos o desencadenaban el dolor local y/o irradiado que el paciente
identificaba como el suyo.26,40 Los territorios auriculares
correspondientes a las metámeras implicadas en cada caso se identificaron de acuerdo
a referencias anatómicas específicas.25,29
En los pacientes
asignados al grupo estudio, el material quirúrgico se implantó sobre los
territorios deramtómicos y auriculares identificados. Se implantaron entre 9 y
53 grapas quirúrgicas y, después, entre 4 y 12 punzones dérmicos. En los
pacientes del grupo control, los territorios se identificaron del mismo modo y
el material se implantó en un radio de menos de 5 cms. alrededor del lugar en
el que había estado indicado (Figs. 2-7). Este límite no se hizo mayor para
preservar la ceguera de los pacientes. Su límite inferior vino marcado por el
resultado de los estudios en los que se ha definido el tamaño de los campos
receptores en los dermatomos lumbares.13,49
Evaluación de resultados. El estado de cada paciente se evaluó en los 5 minutos previos a la
intervención (evaluación pre-intervención), en los 5 minutos siguientes
(primera evaluación post-tratamiento) y en una segunda evaluación
post-tratamiento, que se estableció 30 días después en el primer estudio26
y 45 en el segundo (59).
En ambos estudios, la
evaluación pre-intervención se realizó antes de la aleatorización. En el primer
estudio (26), las evaluaciones pre y post-intervención se realizaron
por el mismo médico. En el segundo estudio (59), la evaluación
pre-intervención se realizó por uno de los 7 médicos que incluyeron a los
pacientes en el estudio, que no volvieron a verlos durante su participación en
el mismo, y cada una de las dos evaluaciones post-intervención se realizaron
separada y sucesivamente por dos médicos de un equipo de tres médicos
evaluadores.
En ambos estudios,
todos los médicos que evaluaron la situación de los pacientes desconocieron su
pertenencia al grupo estudio o control. Aceptaron participar en un estudio
sobre lumbalgia inespecífica en el que se iba a valorar la eficacia de un
tratamiento que implicaba la implantación de material quirúrgico en la oreja y
la espalda. Los evaluadores no tenían conexión con el equipo de investigadores
y desconocían todo lo relacionado con la intervención neurorreflejoterápica,
por lo que eran incapaces de deducir la pertenencia de los pacientes a uno u
otro grupo en función de la ubicación de los punzones dérmicos en la oreja.
Todos los pacientes fueron evaluados con el torso cubierto, por lo que no
pudieron ver la ubicación de las grapas quirúrgicas.
Se recogieron las
siguientes variables; sexo, edad, nivel sociocultural, situación laboral,
percepción de baja laboral, intensidad de la actividad física habitual durante el
trabajo o el ocio, diámetro de la muñeca en el lado de la lateralidad, altura,
peso, duración de los síntomas (en años), duración del episodio actual (en
semanas), intensidad del dolor (medido por escala analógica visual) 22
lumbar espontáneo, irradiado o referido y al movimiento (flexión anterior,
inclinación a la izquierda y derecha), capacidad de flexión anterior (medida
por la distancia dedo-suelo en bipedestación y máxima flexión anterior), y
tratamiento farmacológico (AINS, esteroides, analgésicos, miorrelajantes o
vitamínicos).
En el segundo
estudio, también se evaluó el efecto de la lumbalgia sobre la calidad de vida
(puntuando de 1 a 5 los siguientes apartados de la tabla COOP38:
actividad diaria, actividades sociales, dolor en las pasadas 6 semanas, cambios
en la situación, salud global y calidad de vida). Los apartados “estado
psíquico alterado” e “integración social” se usaron para valorar la
comparabilidad de los grupos antes del tratamiento y la posible exclusión del
paciente por inestabilidad emocional importante.
En ambos estudios, en
la primera evaluación post-intervención se valoró la intensidad del dolor
lubar, irradiado o refereido, y al movimiento. En el segundo estudio, también
se valoró la capacidad de flexión anterior (se midió la distancia dedo-suelo en
posición de firmes, y a ese valor se le sustrajo el de la distancia dedo-suelo
en flexión anterior máxima con el brazo vertical; la flexión anterior se
repitió tres veces y se usó la distancia menor).
En ambos estudios, en
la segunda evaluación post-intervención (30 días después en el primer estudio y
45 en el segundo), además de las variables consideradas en la primera
evaluación post-intervención se recogieron los cambios en la medicación, los
efectos secundarios atribuidos por los pacientes a la intervención neurorreflejoterápica, y cualquier incidente
que hubiera ocurrido durante el período de seguimiento. En el primer estudio,
también se valoró el número de días de baja laboral, el coste del tratamiento
convencional durante el período de seguimiento y el número de días de reposo.
En el segundo estudio, también se valoró el impacto de la lumbalgia en la
calidad de vida.
Como medio adicional
para asegurar la ceguera de los pacientes, en el segundo estudio se grabaron
todas las conversaciones entre cada paciente y todo el personal implicado en el
desarrollo del estudio. Esas grabaciones fueron posteriormente audiatadas por
un médico independiente del equipo investigador.
Análisis. Los datos de ambos estudios se introdujeron enuna base de datos que
fue inaccesible a todos los médicos implicados en su desarrollo. Los datos
fueron introducidos por personal que desconocía la pertenencia de cada paciente
al grupo estudoi o control. Los valores de las variables en las evaluaciones post-intervenciones
se restaron de los obtenidos en la evaluación pre-intervención. Para todos los
análisis se utilizó al conjunto de los pacientes asignados a cada grupo
(análisis por intention to treat). Se
utilizó la prueba de la t de Student,
la del chi cuadrado (c2) y la de Wilcoxon.
En el segundo
estudio, se usaron modelos de regresión lineal múltiple23 para valorar la asociación entre la variable
independiente “grupo” (estudio/control) y la mejoría de las variables de dolor
(dolor lumbar, dolor referido/irradiado, dolor al movimiento), después de
ajustar por posibles variables de confusión. Se realizó un análisis de
concordancia entre los dos médicos responsables de las dos evaluaciones
post-intervención para las variables dolor lumbar, dolor referido o irradiado,
y dolor al movimiento. Para ese fin se usó la generalización de los
coeficientes k para varios observadores con diseño incompleto45 usando
Kappas ponderados bicuadrados14, y errores estándar estimados por el
método "jackknife".30 Como los valores k
correspondientes a la primera y segunda evaluación post-intervencioón
realizadas por los distintos médicos fueron > 0.8031, se valculó
la media de los valores de las variables de dolor. Por lo tanto, se obtuvieron
tres modelos lineales de regresión (para dolor lumbar, dolor irradiado o
referido, y dolor al movimiento) para cada una de las dos evaluaciones
post-intervención.
En los modelos se
incluyeron las variables cuyos valores fueron distintos en los grupos estudio y
control en la evaluación pre-intervención, así como aquéllas que se estimó
podrían tener un efecto de confusión sobre el efecto de la intervención
neurorreflejoterápica, como edad, sexo, coeficiente graso (calculado a partir
del diáemtro de la muñeca del lado de la lateralidad, altura, peso y sexo);41
percepción de baja laboral, actividad físicamente intensa, intensidad del dolor
lumbar, irradiado o referido, y al movimiento antes de la intervención,
duración de los síntomas, duración del episodio actual, tratamiento
farmacológico (recodificado en si/no) y calidad de vida.
En cada modelo de
regresión, se consideró como variable dependiente la mejoría del dolor
(definida como la puntuación previa a la intervención menos la puntuación en la
evaluación correspondiente). La colinealidad del modelo máximo se evaluó usando
los criterios propuestos por Belsley.4 Se consideró que una variable
tenía un efecto de confusión cuando su supresión del modelo determinó un cambio
en el coeficiente de la variable “grupo” igual o superior al 10%. Se usó una
estrategia de eliminación hacia atrás, de forma que en cada paso se eliminó la
variable cuya P tenía el valor más
alto.
· Resultados
La muestra
del primer estudio estuvo constituida por 91 pacientes; 54 hombres y 37
mujeres. De ellos, 48 fueron asignados al grupo estudio y 43 al grupo control.
No hubo diferencias estadísticamente significativas en la evaluación
pre-intervención entre ambos grupos. Un paciente del grupo estudio no completó
el período de seguimiento.
La muestra del
segundo estudio consistió en 78 pacientes (30 hombres y 48 mujeres). 41 fueron
asignados al grupo estudio y 37 al grupo control. Dos pacientes, uno de cada
grupo, se perdieron antes de completar el período de seguimiento. Las únicas
diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos en la evaluación
pre-intervención se detectaron en el diámetro de la muñeca y el tratamiento con
AINS. Por lo tanto, estas variables se incluyeron en los modelos de regresión.
En los dos estudios,
en la primera evaluación post-intervención (es decir, en los 5 minutos
siguientes a la intervención neurorreflejoterápica) en el grupo estudio se
constató una mejoría estadísticamente significativa (con la prueba de Wilcoxon,
p < 0.0001 en el primer estudio y p< 0.04 en el segundo) en todas las
variables de dolor en comparación al grupo control. Esta mejoría siguió
observándose en la segunda evaluación post-intervención (p < 0.0001 y 0.03,
respectivamente).
En el
primer estudio, la intervención neurorreflejoterápica también disminuyó el
número medio de días de reposo y de baja laboral (p<0.008, p<0.003).
Estas variables no se evaluaron en el segundo estudio, en el que también se
hallaron diferencias estadísticamente significativas (p< 0.03) en flexión
anterior, dolor en las últimas 6 semanas y cambios en la calidad de vida.
En relación a los
cambios en la medicación y el coste del tratamiento convencional, se hallaron
diferencias significativas en el primer estudio, a favor del grupo estudio,
pero no en el segundo.
En el segundo
estudio, los resultados de los tres modelos de regresión en cada evaluación
post-intervención podían oscilar entre –5 y 5, siendo ésta la máxima mejoría
posible (los valores pre-intervención para las variables de dolor oscilaban
entre 5 y 6). La mejoría de entre 1.26 y 2.59, atribuible a la intervención
neurorreflejoterápica después de haber ajustado por otros factores, debe
interpretarse de acuerdo a ese rango. Estos hallazagos reflejan un muy potente
efecto analgésico.
No se describieron
efectos secundarios clínicamente relevantes después de la intervención
neurorreflejoterápica. Diez pacientes aquejaron molestias cutáneas transitorias
–picor, irritación y enrojecimiento de la piel entorno a las grapas quirúrgicas
implantadas-. En dos pacientes se observó una infección cutánea que remitió
después de un tratamiento antibiótico de menos de 48 horas. Ningún paciente
solicitó que las grapas quirúrgicas fueran extraídas antes de la última
evaluación post-intervención.
· Discusión
Estos resultados
demuestran la eficacia de la intervención neurorreflejoterápica para mejorar la
lumbalgia en pacientes crónicos procedentes de atención primaria y atención
especializada. Los análisis estadísticos demostraron una mejoría clínicamente
relevante y estadísticamente significativa en el dolor lumbar, el dolor
referido o irradiado, y el dolor al movimiento, que se manifestó inmediatamente
después de la intervencón y persistió hasta el final del período de
seguimiento. Los resultados de ambos estudios coinciden a este respecto.
En el primer ensayo
se observaron diferencias significativas a favor del grupo estudio en relación
al consumo de fármacos. En el segundo ensayo no se observó este efecto,
probablemente porque el uso de fármacos era infrecuente entre los pacientes ya
antes de la intervención neurorreflejoterápica. Hay una tendencia entre los
pacientes crónicos a interrumpir la medicación, y una reticencia entre los especialistas
que remitieron pacientes al segundo estudio a prescribir fármacos a los casos
crónicos en los que éstos no han sido eficaces previamente. Esto podría
explicar los resultados del primer ensayo, en el que participaron pacientes
procedentes del ámbito de la atención primaria en los que el uso de fármacos
era más frecuente antes de la intervención neurorreflejoterápica.
En el primer estudio,
los días de reposo y de baja laboral también se redujeron en el grupo estudio.
Estas variables no se recogieron en el segundo ensayo.
En el segundo ensayo,
también mejoró en el grupo estudio la evolución de la flexión anterior, que es
el movimiento más limitado en pacientes con lumbalgia inespecífica42,43.
En ese segundo ensayo, también se usaron las tablas COOP para explorar otros
posibles cambios en la salud general de los pacientes tras la intervención
neurorreflejoterápica. Sólo el grado de dolor durante el período a estudio y el
cambio en la calidad de vida de los pacientes mejoraron en el grupo estudio en
relación al grupo control. Como las tablas COOP son un instrumento para evaluar
la calidad de vida general38 y no han sido validadas para evaluar el
impacto en ella de la lumbalgia, la ausencia de diferencias estadísticamente
significativas en sus demás apartados puede deberse al tamaño muestral, a la
ausencia de efecto de la intervención neurorreflejoterápica en ellos o a una
falta de senbilidad de las tablas COOP para detectar los cambios que en ellos
induce la mejoría de la lumbalgia.
Los grupos control y
estudio eran homogéneos en relación a todas las variables en la evaluación
pre-intervención, excepto en el diámetro de la muñeca y el uso de AINS en el
segundo estudio. Sin embargo, los modelos de regresión demuestran que ninguno
de estos factores tuvo un efecto de confusión sobre la eficacia atribuida a la
intervención neurorreflejoterápica.
La preservación de la
ceguera es un factor esencial para asegurar la validez de los reusltados de un ensayo
clínicoa. Estos estudios fueron diseñados y realizados para asegurarla. Además,
el segundo ensayo se diseñó para evitar el eventual sesgo que podría haber
resultado de la “espectacularidad” y la “rapidez” del efecto analgésico
demostrado en el primer ensyao. Esa es la razón por la que los médicos que en
el segundo ensayo valoraron la situación de los pacientes durante la evaluación
pre-intervención fueron distintos de los que lo hicieron en las evaluaciones
post-intervenciones. El alto grado de concordancia entre los distintos médicos
al valorar las variables de dolor en cada evaluación refleja la consistencia de
la escala analógica visual22 y que hicieron una interpretación
objetiva de sus resultados.
Como en la mayoría de
los pacientes con lumbalgia es imposible establecer un diagnóstico orgánico
causal10,44,52,64-71 la población a estudio se definió esencialmente
por sus características clínico-exploratorias. Por ese motivo, y por razones de
viabilidad, los criterios de inclusión se basaron en los protocolos
diagnósticos usados en los servicios hospitalarios y centros de salud
participantes, y no requirieron procedimientos tecnológicamente sofisticados,
como resonancia magnética o densitometría. Es por lo tanto posible que
pacientes con afecciones que sólo pueden demostrarse usando esos métodos fueran
inadvertidamente incluidos en los estudios. Sin embargo, este hecho no afecta
la validez de los resultados, puesto que la aleatorización debería haber
evitado el posible efecto de eventuales factores no controlados por las
variables consideradas en los ensayos.
En el primer estudio(26)
el período de seguimiento se estableció en seis meses, pero por motivos éticos
se decidió excluir del estudio a todos los pacientes que estuvieran
sintomáticos en la evaluación del día 30. Todos los pacientes del grupo control
estuvieron en esa situación, por lo que a la evaluación de los 180 días sólo
llegaron sujetos del grupo estudio. Aunque la situación clínica de esos
pacientes era en general buena, no se pudieron extraer conclusiones sobre su
evolución a largo plazo al no haber grupo control con la que compararla. En el
segundo estudio(59), la segunda evaluación post-intervención se
retrasó hasta los 45 días para valorar la persistencia de la mejoría a partir
de los 30 días. Aunque un mes y medio no es un período suficiente para evaluar
la influencia de la intervención neurorreflejoterápica sobre las recurrencias,
se consideró suficiente para evaluar su efecto sobre el episodio doloroso.
Aunque algunas
variables de las tablas COOP relacionadas con el estado general de salud y
calidad de vida no variaron tras la intervención neurorreflejoterápica, los
resultados de estos estudios demuestran consistentemente que este tipo de
intervención es eficaz para mejorar el dolor y la limitación de actividad
diaria asociada con los episodios de lumbalgia inespecífica.
Pocos tratamientos
para la lumbalgia inespecífica han sido evaluados en dos ensayos clínicos
controlados, aleatorizados y a doble ciego, realizados en diferentes ámbitos.
De ellos, todavía menos han demostrado consistentemente su eficacia(63-71).
La intervención neurorreflejoterápica es uno de estos.
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